“La importancia de acompañar en las diferentes etapas del desarrollo”
Rocío Goitia, psicóloga forense y terapeuta familiar
El desarrollo del ser humano es largo y complejo.
Desde el momento del nacimiento hasta la entrada a la vida adulta trascurrirán por lo menos 25 años para que nuestro cerebro alcance el nivel de complejidad total, pues es solo hasta entonces que termina el proceso de mielinización neuronal y de maduración de zonas tan complejas como la corteza prefrontal, encargada entre otras cosas de todas las funciones ejecutivas tales como: organización, planificación de objetivos hacia el futuro, atención, control inhibitorio (que regula nuestra impulsividad y permite reflexionar acerca de nosotros mismos y de nuestros actos), memoria de trabajo (que es la encargada de aprender de nuestros errores y utilizar la información aprendida para aplicarla en otras situaciones similares) y toma de decisiones (un proceso complejo que implica valorar beneficios y pérdidas y elegir lo que más compense en este sentido!)
Cada uno de nuestros hijos seguirá su propio desarrollo en base a su temperamento (que es genético, es decir lo traen de fábrica) y sus experiencias de vida (en casa, en el contexto educativo y su socialización.
La tarea de
nosotros como padres será la de acompañarlos y procurarles experiencias que
contribuyan a un desarrollo sano en las distintas áreas de desarrollo: motor,
cognitivo, social y emocional y en sus diferentes etapas de vida: desde el
momento del nacimiento hasta su salida a la vida adulta nuestro papel será
contribuir a su independencia, dándoles herramientas para que enfrenten de una
manera segura los diferentes retos de cada etapa vital.
Para contribuir a su desarrollo
emocional es fundamental mantener una relación abierta a la comunicación
constante que contribuya al afrontamiento de los retos de cada etapa vital.